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Testimonio especial de una alumna más especial

A veces, en la vida te encuentras con personas ¡que te marcan para siempre!

Os cuento la historia de una alumna que tuve la suerte de conocer en el curso de verano del año pasado. Ya véis, ni siquiera es alumna habitual de mis clases. Pero eso no importa. Porque estoy agradecida de que la vida me haya cruzado con ella.

Os cuento:

Ayer, como cada día, mientras iba en el metro recibí un mensaje de una chica, lo normal, como los que suelo recibir habitualmente sobre consultas, etc. En éste, me comentaba, que bueno, que tenía ganas de volver, de estar activa, y entre toda la conversación, me envío de forma inesperada una nota que tenía en su móvil, la cual escribió recién terminado el curso de ballet clásico.

¡Tengo el corazón encogido! ¿Queréis saber qué contenía?

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CURSILLO DE DANZA VERANO 2018

Más de 20 años, el mayor regalo de mi vida, Eva (mi hija de 7 años), una leucemia con transplante de médula, y un montón de vida en el cuerpo, unos tramos más bellos que otros, pero ¡VIDA!.

Han pasado en lo que ahora mismo parece ser un simple suspiro, parace ayer. Recuerdo cada corrección de Víctor, Eduardo, María […] Un dedo de la mano, un gesto del cuello, una rodilla […]

Busco atuendo ajustado y cómodo para corregir cada posición, me recojo el pelo pegadito a la cabeza para sentir la verticalidad y no que no me moleste ni un ápice al girar y saltar … y me calzo las zapatillas de media punta.

¡Estoy espectante!

20 años me separan de mi última clase de ballet clásico.

De mi última barra.

Con una ilusión tremenda y creciente desde que decidí hacer el curso, la mente se prepara, desconectando pensamiento y abriéndose a sentir […]

Sentir como se despierta mi cuerpo, cómo recuerda cada sensación, músculos, tendones, piel […] Mi ser se estira, crece, la mente se extiende, estoy en el aire, casi volando, los oídos abiertos para recibir cada nota del piano.

La respiración acompasada, conectada, parece que ya no peso, ni el cuerpo con 20 años más, ni la mente, en este momento ¡ya no pesa nada!.

Todo mi ser está listo para vibrar.

Poco me importa ya, que mi cuerpo no sea el que fue, que no esté ni fuerte, ni elástico, mi cabeza saba lo que hay que sentir, de donde hay que tirar y equilibrar, hay mil lucecitas encendidas dentro mí.

Dispuesta a disfrutar con cada posición por sencilla que sea, dispuesa a volar, a soñar, a dirigir toda esa electricidad, toda esa corriente hacia esas mil lucecitas encendidas dentro de mí para que no se apague ni una.

Dispuesta a vibrar, a llorar, a sonreír con el cuerpo y alma.

Despierta a las correcciones del maestro, atenta a cada detalle de la clase.

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Querida amiga, solo te pido que vuelvas pronto y ¡G R A C I A S! por compartirlo conmigo, ha sido emocionante conocer tu experiencia y sentimientos a través de ti misma, de tu vida, de la danza y de mis clases.

Chicas ¡espero que os haya gustado!, tenía muchas ganas de compartirlo con vosotras 😉

Un abrazo,

Elena Marco

 

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