Mi experiencia con Fitness ballet por Ana García Ortega

¡Lo prometido es deuda! Como os comenté en redes sociales, esta semana comparto con vosotras la experiencia de una bailarina muy especial, Ana García Ortega, que os contará de primera mano cómo vive y siente el Fitness Ballet.

Una vez más, gracias Ana. Por compartir cómo te sientes cuando practicas Fitness Ballet y por transmitir tanta pasión y amor por la música y la danza y por recordarnos lo necesario que es encontrar el equilibro entre mente y cuerpo para sentirnos mejor y ser más felices.

Si sientes el mismo amor por la danza que Ana ¡envíame tu experiencia y estaré encantada de compartirlo en este blog!

“Mi experiencia con Fitness ballet” por Ana García Ortega

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Ana García Ortega, alumna de Elena Marco, Fitness Ballet Madrid

Tengo la gran suerte de llevar muchos años teniendo el ballet y el fitness cerca, de una manera u otra, con una intensidad u otra.

Se ha convertido en una rutina necesaria, tanto para el cuerpo como para la mente.

El ballet es una actividad que da cierto miedo y respeto. Aunque creo que también la danza clásica puede ser accesible para todo el mundo, el fitness es la disciplina perfecta para cualquier persona a la que le atraiga este mundo o quiera iniciarse en él.

El fitness ballet tiene ese plus que no te da un gimnasio o una clase de pilates o yoga. Para mentes algo más inquietas (como la mía) a las que nos gusta estar acompañadas por música, que tenemos un gusto por la danza (la practiquemos o no) y que queremos hacer ejercicio con sentido, con consciencia y con belleza, es una opción magnífica.

Una de las sensaciones más bonitas del fitness es la concentración que se alcanza. Hay que estar pendiente de muchas partes del cuerpo, de sensaciones, de ir en música… y eso al principio cuesta, pero una vez entras en la dinámica, se convierte en una hora de tu día donde no te acuerdas de nada más.

¡Además engancha! Y se nota la mejoría enseguida. El avance en todo: en la reducción de dolores si los hay, en la tonificación, la musculatura, la postura… y lo mejor de todo, es que este aprendizaje no tiene fin y es imposible aburrirte. Elena consigue que todas las clases tengan un mismo son pero variando ejercicios, ve lo mejor de cada una para explotarlo y lo que tenemos que mejorar para no dejar de repetirlo.

Para mí es una actividad imprescindible en la que crezco cada día en todos los sentidos y recomendaría a cualquier persona con cualquiera de estas inquietudes. Noto año a año cómo mi cuerpo va cambiando, cómo cada vez descubro algo nuevo y cómo cada vez más personas se dan cuenta de que es un ejercicio especial para ellas y vamos formando una gran familia con inquietudes parecidas. ¡Eso no se paga con nada!

Ana García Ortega

 

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